Adoro las
despedidas, son los últimos minutos más
preciosos en que confesamos de emergencia lo que no nos atrevimos a decir sino
hasta el fin, cuando me dices que me quieres, cuando me saturas de besos y me
embriagas de la noche. No hay otro momento como cuando decimos adiós, aun así, no
logro satisfacerme, necesito más, pronuncia tus buenas noches, pero quédate
conmigo, y repite que me quieres, así
sin cesar, como adolescente enamorada, desesperada.
martes, 8 de enero de 2013
lunes, 3 de diciembre de 2012
Diciembre.
Apenas es diciembre y las calles ya repletas de luces, árboles adornados que
esferas de todos los colores, los más brillantes que te puedas imaginar, y los
villancicos, ay dios, los villancicos, la ciudad apesta a navidad…
Recuerdas que cuando eras pequeño y toda la familia se reunía frente a la
misma mesa, todos los primos jugaban, correteándose alrededor del patio. Tú te detenías
para recobrar el aliento, quedabas como en trance y perdías la cuenta cuando los
adultos intercambiaban palabras extrañas, te acercabas tratando de entender de qué
hablaban y querías a como dé lugar formar parte de la discusión, haciendo
memoria en un esfuerzo supremo para utilizar una de las palabras que oíste a la
maestra de jardín decir. En ese entonces no comprendías, tus padres, tus
abuelos, tus tíos, conforme ellos desaparecieron empezaste a entender la
importancia de la frase “unión familiar” que todos suelen colocar en las
tarjetas navideñas. Tal vez extrañas el árbol, ese que veías desde abajo con
pilas de regalos y más regalos amontonados, que al llegar la media noche desenvolvías
desesperadamente para luego presumir de tu nueva adquisición, o peor aún, que
ahora tu pobre madre prepare infinidad de platos para compensar la soledad
porque ahora la mesa queda demasiado grande, o que nadie se digne a esperar
hasta las doce para empezar con la cena, solo piensas que cuando eras niño todo
era mucho más simple, y por desgracia tuya, nunca volverán esos días.
Ahora caminas por las calles, y te ves reflejado en la pupila de un pequeño
con la cara sucia, junto a una anciana que camina a duras penas, ambos apoyándose
para caminar, preguntándose que se llevarían a la boca aquel día, cuando de
repente a tu mente llega la escena de dicha pareja extraña cobijados bajo la
misma manta acurrucados en cualquier esquina, ambos luchando por quedar dormidos
y acelerar esa noche tan poco especial para ellos mientras el cielo explota por
fuegos artificiales.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Descanzo forzado prescrito.
No me hago el
boludo para recibir tu sexo o tus caricias, lo que yo deseo es una chica cuya
mirada robe la mía, que me haga suyo telepáticamente y que le agrade poseerme, detestaría
un amor de estación que mude de colores cuando la nieve sepulte el sol y la
calidez sea solo un sueño nubloso. Aunque quizá ya sea un poco tarde para
despejar esta somnolencia.
martes, 30 de octubre de 2012
Hunny bunny.
I know you're out there,
you might be right around the corner,
and you'll be the girl that I love.
No one could take you,
you might be right around the corner,
and you'll be the girl that I love.
No one could take you,
no other man could make you an offer
'cause I'll be the one that you want.
'cause I'll be the one that you want.
I've been messing with so many girls.
who could give a damn about who I am,
They don't like my boney body
they don't like my dirty hair,
or the stuff that I say,
or the stuff that I'm on.
I'm gonna get you, honey.
I know you're somewhere,
and nothing's ever gonna phase me.
You'll look at me and know I'm the one,
and you will love me
for all the reasons everyone hates me,
I'm gonna get you, honey.
I know you're somewhere,
and nothing's ever gonna phase me.
You'll look at me and know I'm the one,
and you will love me
for all the reasons everyone hates me,
and we could do whatever we want.
Mama, she really loved me,
even when I was bad.
She'd hold my little hand,
and kiss me on the cheek,
and when I cried, she would hold me closely,
and tell me, everything will be all right.
That woman loved me,
I need a woman who loves me.
I know you're out there.
lunes, 29 de octubre de 2012
Prometo amarte solo por hoy.
Tus tijeras están
perdiendo su filo o tal vez ahora soy más fuerte. Tus hilos ya no tensan como
ayer o será que mis articulaciones se aflojaron. Sea cual sea el caso, la devoción
se esfumará, no negaré que aún me vuelvas loco, de hecho, mis talones tiemblan
en la penuria de tu cariño, mas están ahora tan sólidos con la ametralla de letras
con la que me has venido acribillando últimamente. Yo conozco esta bifurcación,
por la derecha estás tú, un rosal, rojo, fragante, hermoso, nocivo, repleto de
espinas dispuestas a desgarrarte, y por la izquierda, la displicencia un poco
solitaria, una ruta que deja un rastro de huellas sucias de tanto caer de
bruces, creo que el camino correcto esta vez será de vuelta a casa, a este
punto la lejanía no es nada porque puedo verla, el horizonte no la oculta.
sábado, 27 de octubre de 2012
No estoy huyendo.
Todos a donde voy se preguntan quién es ese chico de cabellos revueltos que
anda arrastrando los zapatos. Te detienes a la sombra de un poste, enciendes un cigarro,
aspiras hondo, y reanudas tu marcha, te das un tropezón con una parte salida de
la acera, te cuesta reincorporarte y procurando ocultar tu sombrío semblante,
te das cuenta de cuánto más te pesa la vida con cada pisada. –¡Ah! Se acabó el
cigarro–, ahora tienes la garganta seca, te lames los labios, y visualizas sus
besos. –Una lagrima. Sigue caminando ¡Déjate de boludeces!–. Un tipo pasa a tu
lado y te suelta una sonrisa, –apuesto a que se estaba burlando de mí–, una vieja
gorda que te golpea con el hombro, –perra–. La última persona que ves es una mina
preciosa que te lanza una mirada de puta queriéndote comer con los ojos, solo
puedes reírte de ella. Te vas acercando a casa y verificas que no haya nadie
cerca conocido, quitas los candados y te recuestas contra la puerta aliviado para
tus adentros de por fin estar a salvo, luego mientras subes las escaleras,
recuerdas que vives en un manicomio, te diriges directo tu pieza evadiendo cualquier
encontrón, te encierras y te da la sensación
de llevar una camisa de fuerza encima, tratas de echar un vistazo por la
ventana, –está llena de hollín– y te da pena el limpiarla. Te sobresaltas cuando tu
madre te pregunta a través de la puerta si ya comiste algo, le mientes para no
preocuparla, esperas a que se aleje para derrumbarte sobre la cama, te refugias
bajo la sabanas aún frías, ya son las once, comienza a desvanecerse la cafeína y
te alegras de haber acabado otro maldito día.
Eventualmente te cambiaré por alguien más y tu desdén
ya no tendrá efecto sobre mí.
viernes, 26 de octubre de 2012
El primero en enamorarse pierde.
Se
te da muy bien por hablar, mas cuanto podría durar su significado. Decir cosas
como un te quiero ya representan gran valía, y más si confiesas el haberte
enamorado de mí. Silenciar tus celos no te sienta bien, pídeme que sea tuyo
como solías, o ¿Es qué acaso nunca lo dijiste en serio? No puedo pertenecerle a
alguien que me querrá solo cuando la semana se esté acercando a domingo.
Nunca
supliqué ser tu consolador, tampoco imaginé tener que conformarme con sobras del
cariño de una tercera. Pues sí, me enamoraste con falsos enunciados de amor, me
embriagaste con promesas a medias y anticipaste mi decepción, pero el puto corazón
quiso hacerse al loco, tal vez debido a que aseguraste que lucharías contra
ello, y ¿Dónde coños quedó el amor? Solo tú lo puedes responderme.
No
deseo tu cuerpo, ni tampoco pido tu sexo, tal vez me habría fascinado que me dedicaras
una pieza de tu bella alma. ¡Felicitaciones, tú ganas!
lunes, 13 de agosto de 2012
¡Oh! Amor de verano.
Cuando se acabe
el verano y los días en la alberca con los chicos corriendo de un lado a otro
se hayan ido, cuando el sol comience a ocultarse más temprano, y cuando la
brisa del mar que roza tu piel ya no me sepa dulce, tu amor de temporada se me habrá
escapado de las manos, y yo solamente lo dejaré ir como el viento, acariciando
hasta su última molécula sin que siquiera notes que me importa, siempre he tenido
talento aparentando. Y no es que quiera decir cosas que no siento, o ser alguien
más, pero acaso debería derrumbarme sobre ti, pues no, esta vez me pondré bolas
“¡Vete! Y no vuelvas, que conmigo no serás
feliz” mientras en mi mente ensordece un silencio que suena a “Adiós, mi amor”.
Porque si yo no soy fuerte, ¿Quién más lo será?
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